Las lavanderías automáticas, un servicio de moda

Las lavanderías automáticas, un servicio de moda

Todos los que nos gusta el mundo del cine seguro que hemos visto las típicas escenas de las películas estadounidenses donde el protagonista acude a una lavandería automática, de aquellas donde las lavadoras y secadoras funcionan mediante monedas.

En muchos países es algo que casi todo el mundo ha hecho, pero existen otros tantos donde hasta no hace demasiado, se veían bien poco estas lavanderías como en el cao de España

Cierto es que lavar la ropa es de las tareas básica de la casa que más tediosas son, con independencia de que sea hombres mujeres. Es algo que para un buen número de personas es casi una tortura. Recordemos que hay que estar atento, pues la ropa que se queda en la lavadora y no la tendemos, olerá a humedad de no tenderse y después demos planchar. El caso es que el tiempo que tenemos y las ganas escasean.

Por lo general, las lavanderías que más han abundado en España fueron las tintorerías, que son esas tiendas donde se hace todo el proceso, desde lavar a planchas, devolviéndote la prensa de ropa que les llevas, planchada y lista para ser usada.

En los últimos años, un nuevo tipo de lavanderías como son las de autoervicio han aparecido en nuestro país. Es un negocio que ha aparecido durante los años en los que se produjo la criis y que una vez pasada, ha aumentado en sus locales de manera evidente.

En esta ocasión, hablaremos del origen y las causas del gran éxito de este tipo de lavanderías, que nacieron en Estados Unidos. Eso sí, la moda pasó en poco tiempo a extenderse a otros paises, en especial por el poco espacio que hay en las casas.

Estados Unidos, donde comenzó todo

La lavadora había entrado en los hogares progresivamente, hasta que llegaron los años de la gran depresión y la gente comenzó a prescindir de lo que en aquellos tiempos duros era un producto de verdadero lujo.

Esto hizo que volviera a lavarse la ropa a mano y las lavanderías profesionales pasaron a ser solo para los sectores de economía más desahogada.

Fue en 1934 cuando un empresario joven tomó la iniciativa de proceder a la apertura de la que fue la primera lavandería de autoservicio, en Texas, más concretamente en Forth Worth. Un negocio que en sus inicios contaba solo con 4 lavadoras eléctricas, pero que se hizo muy conocida.

El éxito fue tan grande que el dueño terminó recuperando lo que había invertido en poco tiempo. Así fue como las lavadoras automáticas comenzaron a abundar en todo el país, siendo primero gestionadas por un dependiente y después accionadas por monedas.

Como el coste en cuanto a personal era mínimo y la vida de los electrodomésticos se alargaba, comenzaron a poder poner unos precios realmente competitivos por lavados con un horario de apertura de lo más amplio, llegando a las 24 horas.

Progresivamente las lavanderías pasaron a ser un centro local, donde la gente se reunía con sus amigos y familiares.

Los usuarios terminaban dándose cuenta que el negocio era un gran ahorro para ellos, tanto en el consumo de agua como en el de electricidad, además de la compra y mantenimiento del electrodoméstico.

Existen otros factores culturales que han terminado permitiendo que el negocio de las lavanderías automáticas prosiga hoy en día.

Al estar factores como el precio cuadrado muy alto o tener que reservar un espacio para lavadora o secadora en pisos de poca superficie, así como las restricciones que muchos caseros ponen en los contratos, pues piensan que puede ocurrir una avería o fugas que puedan terminar dañando el piso.

Realmente solo las familias que cuentan con espacio suficiente y que tienen una situación acomodada, son las que cuentan con un cuarto de la colada en casa, pero ya los hay que optan por ir a una lavandería automática a fin de limpiar prendas de gran tamaño, motivos por los que no van a pasar nunca de moda.

Desde Washup, franquicia autoservicio de lavanderías automáticas experimentada, nos han comentado que el factor ecológico es algo que preocupa a muchos de sus clientes, los cuales buscan poder lavar su ropa, pero también que todo se realice de la forma más eficiente.

Esto es un factor que ayuda a comprender porque la lavandería industrial es una buena alternativa, puesto que garantiza tiempos realmente reducidos en ciclos de lavado que dan magníficos resultados.