Acero inoxidable en cocinas

Acero inoxidable en cocinas

Hay una especie de tendencia, aunque a bajo nivel por ahora, que promueve el uso de muebles de acero inoxidable en nuestras cocinas. Ya se puso de moda el uso de electrodomésticos fabricados con este metal tanto por su estética como por su durabilidad, pero el uso de muebles fabricados también con acero es algo nuevo a nivel particular, aunque se basa en el gran uso que se da en las cocinas de restaurantes y hoteles a sus muebles de cocina que, en su mayoría, son de acero inoxidable y aguantan todo tipo de envites.

“Se trata de adaptar lo que ya sabemos que funciona en espacios de gran tránsito y mucho uso, a cocinas particulares para asegurar una durabilidad que amortice el gasto de una reforma a gran nivel” asegura uno de los diseñadores de moda en Valencia, Pedro Álvarez Terol.

Pero ¿por qué? Los expertos en muebles de acero inoxidable para hostelería de Danvimet, quienes también han empezado a fabricar mobiliario para decoración e interiorismo con este material nos cuentan las ventajas del acero:

Es altamente resistente por lo que es prácticamente inalterable, esto incide directamente en la durabilidad del mobiliario y su larga vida útil. Mientras que los muebles de madera, tras un uso continuado, tienden a estropearse por uso del agua, cambios de temperatura, etc. el acero inoxidable resiste más tiempo y mejor el paso de los años, así como las posibles inclemencias a las que se expone en la cocina.

Además, el acero inoxidable no cambia el sabor de los alimentos por lo que trabajar sobre ellas garantiza no alterar las propiedades de los alimentos. Es un material no poroso, por lo que no guarda en sí mismo ni bacterias ni gérmenes, con un paño húmedo basta para limpiarlo. Es muy higiénico y no es especialmente caro en comparación con otros materiales

La Estética

Ahora bien, ¿cómo podemos integrar los muebles de acero inoxidable en nuestras cocinas consiguiendo no romper una estética armónica y sin hacer que parezca la cocina industrial de un hotel? Pues aunque pueda parecer complicado, no lo es tanto, y la clave está en la combinación de elementos.

No se trata de llenar toda la cocina con este material sino de saber dónde es conveniente instalarlo y donde no. Por ejemplo, ¿qué muebles de cocina son los que están más expuestos al agua? Pues lógicamente los que están cerca de la zona del fregadero así que, ¿por qué no instalar un fregadero de acero inoxidable sobre mesa de este mismo material con una bonita leja inferior y justo al lado del lavavajillas que también tiende a estar fabricado con acero inoxidable? Este material combinado con muebles de cocina de estilo moderno en tonos blancos, negros y grises, queda elegante a la par de innovador, por lo que no tiene por qué quedar mal.

Tampoco es mala idea utilizar armarios de acero inoxidable en galerías y espacios de exterior para guardar los elementos de limpieza y productos en general pues, aguanta perfectamente a la intemperie puede ser la solución de almacenaje perfecta.

También puede ser una decoración fantástica combinar los muebles de madera, o laminados, más tradicionales en estos tonos más neutros con laguna leja de acero inoxidable en la que colocar parte de la vajilla o  incluso los vasos que no han salido secos del todo desde el lavavajillas. Este tipo de leja te permite poner objetos húmedos sobre ella sin miedo a estropear nada, por lo que se gana tiempo y eficiencia.

Y es que, si lo pensamos bien, si no tuviera tantas ventajas por qué sino se iba a utilizar este material en hostelería.

Desde el punto de vista estético, tendrá sus detractores, pero la homogeneidad de todo un conjunto de muebles, cocinas, menaje, útiles y demás en acero inoxidable en orden y limpios queda perfecto en cualquier foto, ¿no os parece? Cuando está limpio transmite una sensación de limpieza que pocos materiales ofrecen.

No obstante hay que dejar clara una cosa, el acero es inoxidable hasta cierto punto. Y es que casi todos los metales se oxidan pero la aleación de hierro con un contenido de cromo y carbono genera una capa protectora autorregenerable que proporciona resistencia a la corrosión. Ahora bien, de los porcentajes de esa aleación depende su mayor o menos resistencia al óxido. Eso significa que en determinados ambiente o con determinados procesos se puede alterar la química de esa capa y hacer que al final se oxide, aunque muy a la larga.