Las ruedas de los carritos de la compra, las patas del mueble de la televisión, los cierres de las botellas herméticas… Los vulcanizados son una tecnología industrial muy presente en nuestras casas. Aunque no seamos consciente de ello.
La vulcanización es una de esas tecnologías que nos han hecho la vida más cómoda. Gran parte de la goma que empleamos habitualmente no es más que caucho, natural o sintético, vulcanizado.
La vulcanización le dio nuevas propiedades físicas al caucho. Lo convirtió en un material elástico, que absorbe los impactos y que regresa inmediatamente a su forma habitual. Sabemos que la superficie de los neumáticos que utiliza nuestro coche está vulcanizada, pero también lo están las suelas de muchos de los zapatos y zapatillas que usamos con frecuencia.
Los vulcanizados crean una superficie antideslizante. Repelen el agua y la humedad, consiguiendo que la zona protegida permanezca seca. Las empuñaduras de las herramientas y de gran parte de la maquinaria están recubiertas por vulcanizado. Si estas empuñaduras le damos una forma ergonómica, adaptadas a la morfología de nuestra mano cerrada, se convierten en la empuñadura perfecta. Lo podemos ver en los destornilladores o en los taladros, pero también en el mango de algunas sartenes, cazos y cuchillos.
El vulcanizado sella los cierres. Impide que entre aire del exterior y que salgan gases. Las antiguas botellas de gaseosa, esas que tenían un mecanismo de alambre ajustado a la boca de la botella, empleaban una arandela de vulcanizado en el tapón para producir un cierre hermético. Estas botellas todavía se venden en muchas tiendas de menaje del hogar.
Los técnicos de Llopis, una fábrica de ruedas industriales y de vulcanizados, que lleva en activo en Alcoy (Alicante) desde 1959, opinan que el vulcanizado está muy presente en nuestras vidas. Y, por supuesto, en nuestros hogares. Vamos a verlo a continuación.
¿Qué es el vulcanizado?
El vulcanizado es un proceso químico por el cual, el caucho, natural o sintético, se vuelve más elástico, resistente y duradero. Pierde esa naturaleza pegajosa que tiene en origen. Las características del material cambian cualitativamente. Este material orgánico se vuelve más resistente al calor, a la erosión producida por la fricción y más duradero en el tiempo.
Para efectuar esta transformación se emplean varios ingredientes entre ellos el azufre, ácidos grasos y aceites industriales que se incorporan al material en caliente, para favorecer su absorción. Esta mezcla de ingredientes produce una transformación molecular en el caucho, hasta convertirlo en una especie de goma.
Por sus características moleculares similares, este proceso químico también se puede realizar, y de hecho se realiza, con otros materiales sintéticos como el neopreno o las siliconas. En estos casos, en lugar de usar compuestos de azufre se emplean óxidos metálicos o aceites industriales con cargas minerales.
El descubrimiento de la vulcanización se le atribuye al inventor norteamericano Charles Goodyear. Quien descubrió la vulcanización basada en el azufre en 1.839, pero no la patentó hasta 1.843. Diez años más tarde, Goodyear escribiría un libro, divertido a la par que interesante, en el que relataba la invención de la Goma Elástica, Gum-Elastic, nombre qué le dio al caucho vulcanizado.
El libro “Gum-elastic and Its Varieties: With a Detailed Account of Its Applications”, al que nos estamos refiriendo está escrito en tercera persona y redactado como si fuera una novela. Se pretende presentar al hermano pequeño del inventor como si fuera el narrador, aunque sabemos que el libro es autobiográfico y está escrito por el propio Charles Goodyear, quien adoptó este tono narrativo con la intención de darle al relato una intencionalidad científica.
En el texto se explica como el descubrimiento tiene lugar en una fábrica familiar de caucho de Connecticut. Tras múltiples experimentos, el inventor se sorprendió al ver que las planchas de corcho tratadas, al entrar en contacto de manera accidental con una estufa de leña, se achicharraban como el cuero y no se pegan al metal como lo haría el caucho natural.
Controlando el nivel de temperatura adecuado, señalaba Goodyear, se lograba transformar el caucho en una goma diferente a ninguna de las conocidas anteriormente. A pesar de que el inventor lleva el mismo apellido que el nombre de la multinacional de neumáticos que le rindió homenaje con su marca, el inventor murió en 1.860 completamente arruinado, sin sacar beneficio económico de su invento y empeñando todas las posesiones de su familia para costear sus investigaciones.
Como explica la web de la BBC, la vulcanización del caucho generó uno de los episodios más sangrientos de la historia. En 1.880, el ingeniero escocés John Boyd Dunlop, utiliza el caucho para fabricar neumáticos. En un primer momento, lo hace para las ruedas de las bicicletas y posteriormente para carros y otros medios de transporte.
El caucho pasa a convertirse en una de las materias primas más preciadas en la industria de finales del siglo XIX y principios del XX. En ese momento, se descubre que una de las mayores extensiones de caucho natural del mundo estaba en el Congo, entonces propiedad de Bélgica. Si ningún tipo de escrúpulos, el rey Leopoldo II de Bélgica, transforma el Congo en una colonia esclavista donde imperaba el terror.
Los habitantes de las aldeas del Congo estaban obligados a recoger una cantidad determinada de caucho al día, de lo contrario eran objeto de palizas y mutilaciones, se les cortaban las manos. El caucho recolectado era propiedad de la corona belga, quien se enriqueció vendiendo la materia prima a industriales europeos y norteamericanos.
La desobediencia o la falta de productividad reincidente se castigaban con la muerte. El periodista Mark Dummet, ex-corresponsal de la BBC en el Congo, señala que aquel genocidio dejó una huella de 10 millones de asesinatos.
Las ruedas de los carritos.
La principal aplicación del caucho vulcanizado, pero no la única, es la fabricación de ruedas. No nos referimos a los neumáticos de los automóviles, donde por supuesto está presente este material, sino a las ruedas de los carritos de la compra, de los cochecitos de los bebes, y de un sinfín de muebles con ruedas que podemos tener en nuestra casa, como el verdulero o la mesa de la televisión.
Se fabrican en caucho vulcanizado por la durabilidad. Son ruedas que son resistentes a la abrasión y al desgaste. Son compactas y soportan la deformación. El caucho vulcanizado aguanta bien bajo presión sin alterar su forma. Es un material que soporta los cambios de temperatura. No se altera ante las temperaturas bajas, ni ante las altas. Por esta razón, las ruedas de caucho vulcanizado son tan frecuentes en los muebles móviles industriales y en los elementos domésticos a los que se les somete a un gran uso.
Las ruedas de los carritos del supermercado también están fabricadas con caucho vulcanizado. Un artículo del periódico El Comercio nos explica por qué tienen esa forma, que parece que están torcidas todo el tiempo.
En el ámbito doméstico, las ruedas de caucho suelen durar entre 3 y 6 años, con un uso continuado. El contacto con suelos ásperos, como el asfalto o el cemento, van limando poco a poco la superficie de las ruedas. Si cargamos un carro o un mueble con más peso del que puede soportar, las ruedas se agrietan, lo que acelera su desgaste. Con el tiempo, las ruedas de caucho se endurecen y cuartean. Sobre todo si han estado sometidas a altos niveles de humedad, a la exposición continua a los rallos del sol o si han estado en contacto con ciertos productos químicos corrosivos. Aun así, es uno de los elementos más duraderos que podemos incorporar a un mueble u objeto de la casa.
Otras utilidades en el hogar.
Aparte de las ruedas, el caucho vulcanizado lo encontramos en un sinfín de artículos y objetos del hogar. Las patas que tienen pequeños electrodomésticos como las batidoras, las cafeteras o las licuadoras están fabricadas con goma vulcanizada, para evitar las vibraciones e impedir que el electrodoméstico caiga de la encimera.
Electrodomésticos más grandes como la lavadora, el lavavajillas y el frigorífico tienen unas pequeñas almohadillas de caucho vulcanizado para evitar que se muevan. El cierre hermético de su puerta está sellado con bandas de goma vulcanizada que soportan bien la presión del agua.
Muchas de las empuñaduras antideslizantes que encontramos por ejemplo en los mangos de las bicicletas estáticas son de este material. Los topes que ponemos en el suelo para que la puerta no golpee con la pared, son de goma vulcanizada.
Por su capacidad antideslizante, este material se utiliza en la base de las alfombras de juego para los bebés. Esas en las que los niños pequeños juegan en el suelo y se levantan para dar sus primeros pasos. Este detalle nos indica la seguridad que ofrece este material.
Una de las últimas aplicaciones de la goma vulcanizada para uso doméstico son las fundas de los móviles. Estos protectores evitan que el dispositivo se dañe si sufre un golpe o se nos cae al suelo.
Los vulcanizados están muy presentes en nuestras vidas. Tanto es así, que es probable que sea uno de los materiales que más utilizamos.