Lo que no puede faltar en una cocina moderna

Me pasaba todo el fin de semana viendo esos programas de la tele donde un equipo de construcción te reforma la casa, y puedes elegir si quedarte en ella o bien venderla y comprar una mejor adaptada a tus necesidades, que igualmente suele ser también reformada. Qué ganas tenía de que se pasasen por la mía… En serio, mi casa era un desastre hasta que la arreglé. Un golpe de suerte me llevó a ganar una importante suma de dinero y la casa pedía a gritos una reforma, así que lo hice, y ahora tiene un aspecto formidable, ahora sí que da gusta pasar tiempo en ella y traer invitados, incluso los niños están más cómodos ahora.

Mi cocina anterior era un auténtico desastre, apenas tenía espacio para moverme, y es que esa distribución no tenía nombre. Era la cosa menos práctica que te podías echar a la cara, nunca podía encontrar nada y me volvía loca. Es por eso que casi nunca comía en casa. Por las noches una cena fría y lista, sólo de pensar en cocinar allí me daba pavor.

Pero esos tiempos ya pasaron, y ahora me encanta ese espacio, con mi isla y mis ansiados taburetes rojos que compré en la fábrica de sillas J. Valls, aquí en Albacete, una empresa flexible y preocupada en todo momento por satisfacer totalmente mis necesidades, incluso  ofreciéndome la posibilidad de adquirir productos realizados a medida o diseños personalizados según mis deseos, o  crear cualquier modelo. Toda su enorme variedad de mobiliario, tanto moderno como rústico, ofrece una enorme resistencia, garantizando la durabilidad de sus productos fabricados en madera de primera calidad. Por no hablar de la seriedad y compromiso de su equipo de profesionales…

La cocina americana está de moda

No hay a día de hoy una concina que pueda considerarse actual si no incluye una buena isla o barra al estilo cocina americana. Y es que la sensación de poder cocinar mientras charlas tranquilamente con tus invitad@s o familiares sentados en un taburete como si estuvieran en un bar es muy agradable, y hace la tarea mucho más divertida y llevadera. Si te gusta el vino acompañado de una buena conversación disfrutarás de lo lindo.

Los taburetes quedan fenomenal en la cocina, tras la barra, y no sólo eso, ya que además son super funcionales y prácticos. Los taburetes rojos son mis favoritos, pero evidentemente no es el único color aceptable, pudiéndose combinar además con otros más fríos, en función del gusto. El blanco y el negro es una combinación clásica a la vez que actual, e ideal para las personas más convencionales, no tan atrevidas a la hora de colorear su hogar.

Los taburetes adornan de maravilla cualquier espacio y se pueden colocar en cualquier estancia de la casa, siendo muy útiles en habitaciones dedicadas al ocio o para las fiestas, ya que permiten una mejor distribución y ocupan menos espacio que las sillas convencionales, adaptándose mejor a las exigencias del evento.

Otra opción muy de moda en los últimos tiempos es el famosa “hazlo tu mism@”. La idea es conseguir en tiendas de segunda mano o mercadillos o hasta en la calle varios taburetes en diferentes modelos para posteriormente reformarlos y tunearlos a tu gusto. Una excelente idea consiste en forrarlos de telas de colores divertidos, estampados o brillantes, creando un efecto muy moderno y personal. Cuadros, flores, lunares, espirales… todo vale. Todo depende de tu estilo y de la sensación que quieras crear.

Si eres de las personas apasionadas por la década de los 60 puedes combinar los taburetes con vinilos de colores brillantes, que también quedan estupendamente con los clásicos sillones bola, los pufs o sillas futuristas en acrílico o sillas pantón, famosas en durante los 60-70`s.

Los taburetes también ayudan a crear diferentes espacios, tanto en la cocina como en otras habitaciones del hogar, pero en las cocinas es donde mejor lucen creando un ambiente familiar y relajado para compartir cenas, comidas, desayunos o meriendas inolvidables, ya sea en reuniones familiares o relajándose con los amigos y amigas y unas copitas de buen vino, cervecita artesana o copazo de whisky.

Y tú, ¿ya tienes tu isla?, ¿a qué esperas?