El sadomasoquismo, una práctica de moda

¿Sabes qué es el sadomasoquismo?, ¿Lo has probado alguna vez?

El sadomasoquismo es una tendencia sexual que está muy de  moda en la actualidad, sobre todo entre personas con edades comprendidas entre los 30 y los 45 años, que buscan nuevas experiencias y nuevas formas de diversión y alejarse de la monotonía y de la rutina diaria. El sadomasoquismo persigue el placer a través de la experiencia del dolor y de la humillación, es una práctica perversa que cada día cuenta con más fans, y el sado light de 50 Sombras De Grey tiene buena parte de culpa.

Krafft-Ebing, a finales del siglo XIX, es el primero en hablar de sadomasoquismo para intentar aunar dos prácticas sexuales  (para él patologías), en principio opuestas, pero en realidad complementarias: el sadismo y el masoquismo.

El término sadismo nace a partir de la filosofía del francés Donatien Alphonse François de Sade, conocido como el marqués de Sade, y hacer referencia a la búsqueda del placer físico a través del dolor de otra u otras personas. La conducta sádica incluye golpes, palizas, humillaciones, descargas eléctricas, retenciones, encierros, quemaduras, etc…

Si quieres saber más del Marqués de Sade puedes leer algunas de sus obras, si te atreves, como Justine o los infortunios de la virtud, La Filosofía En El Tocador o 101 Días De Sodoma, de esta última, por cierto, hay una peli muy dura de Pasolini, pocos la han visto hasta el final.

La palabra masoquismo se inspira en Leopold von Sacher-Masoch y en sus novelas, que tratan temas cotidianos como el amor, pero desde un punto de vista menos romántico, una forma de amor en la que el goce se alcanza a partir del sufrimiento y de la humillación por parte del otro miembro de la pareja.

Entre las novelas del escritor austríaco destaca La Venus De Las Pieles, todo un escándalo en la época.

Personalmente, el Marqués De Sade siempre me ha generado bastante simpatía, he leído casi toda su obra y es fascinante y, aunque hacía tiempo que no leía nada del filósofo francés, de un tiempo a esta parte, he vuelto a sentir curiosidad, de hecho acabo de comprar unos juguetitos en un Sex Shop que cuenta con un material de primera calidad y de total confianza, que le distribuye Comercial Apra,  una empresa madrileña especializada en la distribución al por mayor de los productos eróticos, preservativos, juguetes, lubricantes, esponjas vaginales, sabanas y toallas desechables… Yo me he comprado unas esposas, unas muñequeras y tobilleras con cadenas y un látigo de nuevo colas, y me  lo estoy pasando pipa.

Sacher-Masoch, en cambio, no me gusta tanto, yo soy más de dar, aunque los expertos en materia afirman que los roles entre las parejas que practican el sadomasoquismo van cambiando, ambas tendencias se complementan, por lo que no podría hablarse de sadismo o masoquismo, sino más bien de sadomasoquismo.

El sadomasoquismo suave

El masoquismo suave supone una liberación de los roles que nos son atribuidos en nuestro día a día, una práctica normalmente sana y controlada, en la que la mujer, que tradicionalmente ha desempeñado el rol de sometida, ahora cumple el papel opuesto, es decir, ahora ella es la que domina, la doninatrix.

No siempre es de esta forma, muchas veces el papel de dominador es desarrollado por un hombre, aunque por norma general se suelen intercambiar los roles.

Los actos sadomasoquistas son diversos y van desde la agresión verbal a la violencia física, pasando por todo tipo de humillaciones. El dolor y la humillación resultantes producen, tanto en la persona dominante como en la dominada, una intensa sensación de placer.

Algunos pensadores, como Freud, afirman que el sadomasoquismo forma parte de la naturaleza, dos caras de la misma moneda, dos pulsiones luchando en el interior de la psique humana. Para Freud, el sadismo y el masoquismo se funden en  pulsión de vida y pulsión de muerte, la única diferencia es la dirección de la fuerza pulsional destructora, que en el caso del sadismo se dirige hacia el exterior, y en el masoquismo hacia el interior.

Sea como fuere, el sadomasoquismo gana cada día más adeptos en todo el mundo. Y tú, ¿te atreves a probarlo?