Nuestros amigos los gérmenes, más cerca de nosotros de lo que imaginamos

¿Bajas la tapa del váter después de cada uso?

Si lo haces, enhorabuena. Pero si no es así, entonces te diré que probablemente te pases todo el día cubiert@ de bacterias, gérmenes  y demás cosillas alojadas en tu sanitario.

La tapa del váter no está ahí por casualidad. No es un objeto decorativo, ni lo han colocado ahí para evitar que se te caiga el cepillo de dientes. No amig@. La tapa del váter está ahí, tan bien puesta, por tu seguridad. Porque no sé si lo sabes, pero cada vez que tiras de la cadena, en tu inodoro se produce un efecto aerosol, que hace que las partículas que se encuentran en él se dispersen por el aire. Es decir, todo el aire queda impregnado de bacterias durante varias horas. Pero eso no es todo, no pienses que las bacterias desaparecen como si nada al cabo de un par de horas, nada de eso. A continuación, las bacterias caen (es lo que tiene la gravedad), depositándose en tus toallas, tus paredes, las cortinas del baño y de la ducha, tus cosméticos, el papel higiénico, la jabonera y oh cielos, también sobre tu cepillito de dientes. Sí, sobre ese cepillo tan mono que tienes, puede que sea eléctrico, y que seguramente no habrás tenido el sentido común de introducirlo en un armarito para protegerlo.

Sí, todo esto es verdad, no me lo invento, lo dice la ciencia, y la ciencia no es tu vecina del 5º, ni tu profe de física. La ciencia, querid@, la ciencia (del latín scientia, “conocimiento”) es un sistema ordenado de conocimientos estructurados que estudia, investiga e interpreta los fenómenos naturales, sociales y artificiales, o al menos eso es lo que dice la Wikipedia

Yo siempre tengo un cuidado extremo con el tema de la tapa del váter. Desde que leí las declaraciones del famosos microbiólogo ese no me lo quito de la cabeza, y cuando vienen visitas me vuelvo loca para decirles, lo más educadamente que puedo, que por favor bajen la tapa después de utilizar el retrete. A lo que, tanto ellas como ellos, suelen responder con un extrañado “yo siempre lo hago”. Sí claro, si al final voy a ser yo la que se la deja abierta, no te fastidia.

Y sucedió una noche…

Pero la pasada noche, tuve la brillante idea de subirme encima del váter para mirarme en el espejo. Llevo siglos queriendo comprar uno grande para mi cuarto, pero todavía no lo he hecho. El caso es que llevaba tacones, perdí el equilibrio y me vine abajo. Menudo tortazo, no sé cómo no me maté. El caso es que yo salí prácticamente ilesa, no así uno de mis tacones, ni, horror, la tapa del váter. Qué asco, pensé… Y además, esta tapa ya no se fabrica, si esta casa es del año de la pera…

Pero el disgusto duró poco, mi compañera de piso, que todo lo sabe, llegó a tiempo para verme espatarrada en el suelo, con los zapatos rotos y con una cara de susto que daba risa, o al menos a ella le dio tal ataque, que todavía se parte cuando se acuerda. Por suerte, también sabía cómo resolver el problema rápidamente, así que agarro su ordenador y antes de que yo me hubiera recompuesto de semejante sobresalto, María Helena ya había hecho su pedido a tapadelwater.com, la tienda online de tapas de inodoro, que cuenta con un enorme catálogo en el que se pueden encontrar los modelos de tapas del váter que ya no se fabrican, pero también suministran modelos actuales de todas las marcas que puedan existir en el mercado.

Tienen de todo, asientos de inodoro divertidos, diferentes, personalizados, de colores, de madera, con caída amortiguada, etc… No sabía yo que el mundo de la tapa del váter pudiera dar tanto de sí. Y es que no están los tiempos para cambiar el váter entero. Al menos yo no tengo pasta para hacerlo y tampoco es cosa de ponerle la tapa que no es, que queda ridículo, y una tiene visitas… Su experiencia de más de 50 años en un mercado competitivo y sometido a cambios, avala su seriedad, experiencia y profesionalidad.